Libertador San Martín es conocida a nivel mundial como Puiggari y esto se debe a que  antiguamente ese era el nombre  de nuestra villa. Ese nombre había sido dado por el gobierno nacional  a la estación de ferrocarril local en honor a Miguel Puiggari, uno de los más ilustres  profesores universitarios de nuestro país.

Nacido en Barcelona el 26 de abril de 1827, llegó a Buenos Aires en 1851 -a los 24 años- con su diploma de doctor en Ciencias.

Miguel Puiggari es considerado el padre de la química argentina y durante 35 años enseñó  química a dos generaciones de argentinos.  Sus alumnos en aquella joven argentina  fueron luego  miembros de los parlamentos, científicos y magistrados, hombres de letras, industriales, etc.

Su Trayectoria Profesional

Miguel Puiggari ejerció la profesión de farmacéutico y en 1854 se hizo conocido a través de una serie de notas por él escritas y aparecidas en diarios de Buenos Aires. Las  firmaba con el seudónimo de “Fígaro”

A lo largo de su carrera profesional desempeñó diversos cargos que lo ubicaron en lo más alto de su especialidad.

Fue catedrático de la Universidad de Buenos Aires durante 35 años, decano de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas y académico de dicha facultad, miembro corresponsal de la Sociedad de Farmacia de París, Madrid, Barcelona y Santiago de Chile.

Fue miembro honorario del Consejo de Higiene Pública y del Consejo Nacional de Higiene y presidente de la Sociedad Científica Argentina y de la Sociedad Nacional de Farmacia.

Miguel Puiggari recibió diferentes distinciones como la medalla de oro al mérito, Libertad y Trabajo (de parte del gobierno argentino en época de Domingo F. Sarmiento),  medalla de oro de la Sociedad Nacional de Farmacia y medalla de oro de la Sociedad Científica Argentina.

El día de su muerte y en señal de duelo se declararon clausuradas las clases de la Facultad donde había sido el mas antiguo, ilustre y querido de sus profesores.

Su desempeño le permitió conquistar por esfuerzo el título de “fundador” de la enseñanza de la química moderna en nuestro país, así como Mariano Moreno fue el “iniciador” en 1823, y Cosme Argerich fuera denominado “el precursor” en 1802.

En 1998, en ocasión del centenario de nuestra localidad  recibimos la visita de uno de sus descendientes, el Dr. Héctor Alberto Carrillo Puiggari. En aquella oportunidad el Dr. Carrillo Puiggari manifestó: “Miguel Puiggari no profesaba la religión adventista, ni esta comunidad se desarrolló siguiendo sus pensamientos. Sin embargo, los ideales de ambos son similares: contracción la trabajo sin reservas, sin egoísmos; honestidad y amor al prójimo y a Dios.”